martes, 25 de enero de 2011

Un milagro llamado Mauricio

Vagaba el Espanyol por los puestos de descenso cuando el invierno de 2008 estaba ya a la vuelta de la esquina. Ni Tintín Márquez ni Mané habían conseguido sacar al Espanyol del pozo. Y llegó Pochettino. Un hombre de la casa dispuesto a capitanear la remontada. Y lo hizo, afianzó al equipo en defensa y a base de unoceros salvó la categoría.

El año siguiente, la temporada 2009-2010 se presentaba muy bien. Nuevo estadio y nuevas ilusiones. Con las buenas sensaciones que había dejado el equipo en algún partido de la temporada anterior y un equipo, esta vez sí, desde el principio bajo los mandos del argentino. Pero pasó lo de Jarque y todo se fue al traste. Ningún grupo de personas, tampoco un equipo de fútbol, se recupera fácilmente de lo que le pasó a su compañero. Conforme la temporada avanzaba el equipo jugaba cada vez mejor en casa y empezó a ganar de forma más o menos continuada pero lejos de su flamante estadio de Cornellà-El Prat no rendía y todo eran derrotas y decepciones. Aún así se mantuvo en Primera sin demasiados problemas.

Esta temporada debía ser la de la consagración, la primera sin Tamudo y sin De la Peña (el cántabro está en la plantilla pero como si no). La temporada de la eclosión de la cantera blanquiazul y de la política de fichajes. Jugadores como Callejón, Javi Márquez, Osvaldo, Álvaro Vázquez, Víctor Ruíz, Duscher, Didac Vilà, Amat... más los buenos momentos de Luis García y Kameni están haciendo del Espanyol un equipo formidable. En plena lucha por la Europa League, los hombres de Mauricio están dando una lección de como ser competitivo sin necesidad de grandes desembolsos ni estrellas, estando muy por encima de equipos como el Sevilla o Atleti.

Si el Barça tiene a Guardiola, el Espanyol puede gritar a su vecino, muy orgulloso, que tiene a Pochettino.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Jugar o no jugar

Amenaza la AFE con no jugar el domingo porque en su convenio pone que no tienen que jugar entre el 23 de Diciembre y el 2 de Enero. Pues ole por ellos.

Ya se oye lo típico, que si lo que cobran, que si son unos privilegiados que si tal que si cual... ¿os suena? a mí sí. Pero a la gente le da igual, sólo ven ceros en las nóminas, no ven personas. Sí, los futbolistas cobran millones y probablemente no sería ningún problema para ellos jugar el domingo pero ese no es el quid de la cuestión. Si a cualquier persona nos dicen de ir a trabajar en nuestro día de fiesta, o acortar las vacaciones nos cagaremos en la familia del jefe y luego, una de dos, o nos negaremos a hacerlo o nos tragaremos el orgullo e iremos a currar porque de ello depende nuestro trabajo. Desde luego la opción dos es horrible. Te pisotean tus derechos y te obligan a tragarte tu dignidad.

La AFE se ha plantado, claro que desde su puesto de privilegio lo tienen más fácil, el fútbol es imprescindible en este país y los jugadores pueden hacer toda la presión que puedan porque no les va a costar el trabajo. Pero aún así lo importante es que los convenios están para respetarlos, ya sean los de los futbolistas o los de los camioneros. Y en este país nos estamos olvidando de eso.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Lo mejor del 2010

Se acerca el final de año y llega el momento de recuperar los mejores momentos de este 2010. Os invito a que contéis cuál ha sido, en vuestra opinión, el mejor momento de este año en lo que a fútbol se refiere, aunque soy consciente de que coincidiréis casi todos en mirar hacia Sudáfrica... Así que yo pienso poner la nota discordante y continuar con la tónica general de mis aportaciones a este blog, hechas siempre (o casi siempre) desde mi intramundo txuri urdin.

Sí, para mí el mejor momento del 2010 fue ese 13 de junio cuando la Real Sociedad firmó en Anoeta su regreso a la Primera División. Después de tres largas temporadas, sufridas, trabajadas y peleadas, por fin volvimos a esa categoría que nos corresponde por historia pero que habíamos abandonado por méritos propios. No puedo recordar ese fin de semana sin una enorme sonrisa en la cara.

Hemos vuelto con la identidad recuperada, con la cantera como bandera. Y hemos vuelto a lo grande, llegando incluso a estar en puestos de UEFA hace unas semanas. E imponiéndonos al eterno rival, que no veáis cómo les ha 'escocido'. No sé qué nos deparará el 2011, aunque creo ver bastante claro que seguiremos en Primera. Dando guerra. Que dure.

lunes, 6 de diciembre de 2010

De Guardiola a Segurola

Rubén Uría, un crack del periodismo deportivo de este país ha escrito un artículo para enmarcar, valiente y claro. Espero que sirva de algo.

Desde los veinte años comprendí que debía colgar del otro lado mis berretines goleadores, porque tenía los pies cuadrados. Así que lejos de protagonizar diagonales imposibles y paredes de fantasía, me dediqué a disfrutar del fútbol de mi amigo 'Pernales' por esos campos de Dios, donde a ras de tierra, uno se dejaba la pierna a jirones después de cada tarascada. Aferrado al sueño pelotero que 'Pernales' vivía en carne propia y yo hacía mío en la ajena, descubrí el poder de las ondas a través de José María García, un Torquemada que blandía una espada flamígera y que incendiaba las madrugadas a base de denunciar escándalos deportivos y entrevistar a personajes míticos. Al calor de Supergarcía, tuve a bien dar carpetazo a mis pasiones deportivas y...

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martes, 23 de noviembre de 2010

Siempre los mismos

Nota de la autora: Leer el artículo teniendo en cuenta que quien escribe tiene corazón blanquiazul y que el artículo nace de la indignación provocada por un atraco arbitral en Anoeta. 

Después de un partido como el del pasado domingo es mejor esperar a que el paso de las horas contribuya a amainar el temporal antes de tratar de dar una opinión sensata (si es que eso es posible en la opinión de una aficionada dolida). Aún así, la época digital en la que vivimos nos dota de múltiples herramientas para hacernos el 'harakiri' a conciencia y parece que a una servidora hoy le ha entrado el gusto por el masoquismo. Crónicas de medios deportivos nacionales, locales e internacionales, con sus respectivos comentarios, columnas de opinión, declaraciones de los protagonistas... y lo peor de todo: revivir las imágenes de lo vivido en los vídeos de youtube. Y así, la herida no deja de sangrar.

En esta Liga que pretende ser la mejor del mundo los árbitros están continuamente en boca de todos y no para bien. Evidentemente, son humanos y se equivocan, pero son demasiadas las veces que sus errores determinan el resultado de los partidos. Y es que entre la escasa calidad del colectivo arbitral de nuestra Liga y las insaciables ansias de protagonismo de algunos de sus miembros al final, jornada tras jornada, su errores acaban marcando el signo de muchos encuentros.

No es la Real Sociedad una institución a la que le guste lloriquear en foros públicos por las injusticias arbitrales. Quizás por ello suframos años tras años la dictadura de trencillas que nos ningunean, quizás por ello pertenezcamos a este grupo de equipos a los es que 'es fácil pitar'. Pero, partiendo de la base de que siempre te quitan pero también te dan, y de que el nivel del arbitraje español en general es malo, hemos sido siempre un club que, oficialmente, ha optado por el silencio. Por ello este año hemos pasado por alto el partido ante el Almería o el choque ante el Hércules, donde errores arbitrales influenciaron el devenir del partido de manera negativa para nosotros. Ya tocará otro partido donde seamos los beneficiados nosotros de sus errores. Pero el del pasado domingo en Anoeta fue un arbitraje que va más allá de errores humanos. La actuación de
Ayza Gámez fue claramente dirigida para contentar al Atlético de Madrid, uno de esos equipos que sabe a la perfección que ‘quien no llora, no mama’. De esos hay varios en la Liga, y no tenemos que mirar muy lejos para aprender la lección.

¿Debería aprender la Real Sociedad de ellos y levantar la voz, más allá de las declaraciones post partido de Lasarte? Por cierto, bien por el míster realista, que no se limitó a la excusa fácil del árbitro y supo hacer autocrítica. Y es que lo cierto es que en la segunda parte se adivinaba el gol atlético. Pero tampoco es menos cierto que el conjunto realista veía continuamente cortados sus intentos ofensivos por faltas: las que nos hacían y no nos pitaban y las que no hacíamos y sí nos pitaban. Además de ese desquiciante doble rasero a la hora de pitar, Ayza Gámez permitió al conjunto colchonero jugar con uno más, ya que le perdonó la expulsión a Mario Suárez. Lo demás, ya lo sabemos todos: Penalti a favor que no nos pitan por manos en el área y a la contra, empata el Atlético. Minutos después gol en fuera de juego y remonta el Atlético.

La historia de siempre: para compensar a uno de esos equipos de ‘renombre’ a uno de esos supuestos ‘grandes’, que suelen ser también los más 'llorones', paga el pato uno de los humildes, uno de esos en cuyo campo es muy fácil pitar, uno de esos que nunca se queja. Como decía ayer un futbolista de la Real Sociedad: Los perjudicados, en un 90% de los casos, siempre somos los mismos.

jueves, 11 de noviembre de 2010

¿ Por qué la Real Sociedad nunca pasa la primera ronda de la Copa del Rey ?

viernes, 22 de octubre de 2010

Los 10 mejores jugadores que he visto

Sí, no sería lo más original del mundo, pero ando escaso de ideas y esta me ha parecido buena. La he visto en futbolgol.es y me ha parecido que podría ser interesante ver al menos mi punto de vista, si viéramos el de unos cuantos mejor todavía.

Aclaro que nací en 1980 así que hasta finales de los 80, principios de los 90 no tengo recuerdos futbolísticos y de ahí el sesgo de mi lista.


1. Michael Laudrup

Simplemente el mejor jugador que he visto nunca, lo hacía todo tan fácil, tan sin querer... Mi ídolo de siempre.


2. Ronaldinho

Él solo cambió el Barça. Para mí es el principal culpable de esta época gloriosa blaugrana. Lo hacía todo y lo hacía todo bien. Se vino abajo en un par de años pero no podemos olvidar lo maravillosos que fueron esos años: Un Barça imbatible, en gran parte, gracias a él.


3. Bergkamp

Su miedo a volar y una mala elección del dinero del Calcio cuando salió del Ajax creo que le costaron no destacar más. Pero uno de los superclase de los 90 y principos del siglo XXI. Capaz de los regates y los goles más inverosímiles de una forma que parecía sencillísima. En el Arsenal encontró su sitio y lo convirtió junto a sus compañeros (Henry, Overmars, Pires...) en un equipo invencible en la Premier. Le deben mucho en Londres (y Wenger también) a este holandés que demostró toda su clase con los gunners.


4. Ronaldo

Su año en el Barça fue absolutamente perfecto y después de sus lesiones volvió a rendir de forma espectacular. En el Madrid volvió a marcar goles como churros, con una capacidad asombrosa, técnica, potencia y velocidad fueron siempre sus mejores armas a pesar de que las rodillas nunca le dejaron en paz.


5. Zidane

La clase. Una especie de Laudrup II. La elegancia sobre el terreno de juego con el balón en los pies. Eso sí, se le iba la olla demasiado a menudo para lo que en un jugador de su clase debería ser normal. Aún así, como con Ronaldinho, nos quedamos con sus grandes momentos, que fueron muchísimos: Girondins, Francia'98, gol ante el Bayer, partido contra el Depor en el Bernabéu (3-0)...


6. Van Basten

Lo vi poco, las lesiones le impidieron mantener el nivel pero era el delantero perfecto, la metía desde todos los ángulos posibles, un balón a Van Basten era gol. No había más que hacer. Absoluto protagonista del Milan de Sacchi, un equipo que revolucionó el fútbol moderno.


7. Figo

El mejor extremo que yo he visto en mi vida. Lo hizo de 10 en todos los equipos en que estuvo. No creo que haga falta decir mucho más.


8. Puyol

Un muro, un defensa infranqueable, imbatible, rápido, bien colocado siempre, infatigable y últimamente hasta mete goles importantes. El defensa 10.


9. Maldini

Jugar hasta los 40 años a un nivel elevadísimo está al alcance de muy pocos. Y hacerlo en un Milan que lo ha ganado todo (en épocas diferentes) y siempre con un papel importante te convierte en uno de los mejores de la historia. Un defensa sobrio, rápido e inteligente. Un lateral envidiado por todos los defensas del mundo.


10. Romario

Si hubiese querido, si hubiese sido siquiera un poco profesional, habría llegado a la altura de los 4 grandes (Pelé, Maradona, Cruyff, Di Stéfano). Pero no le hizo falta, no quiso. Se conformó con lo justo, y lo justo le dio para ser uno de los mejores delanteros centro de la Historia del fútbol. Marcaba goles como y cuando quería. Y para eso no le hacía falta ni entrenar ni correr ni dormir. Un talento natural.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Y a los demás, ¿quién les protege?

El marcador señala, aproximadamente, el minuto 20 del encuentro entre la Real Sociedad y el Real Madrid. Cristiano Ronaldo, estrella de las galaxias, ataca por la banda y enfrete tiene a De La Bella, un chico del que apenas había oído hablar hasta hace unos días. Pero, sin que el portugués sepa cómo, ese donnadie le roba la cartera limpiamente y se arranca por la banda con el balón, dando pie a una nueva jugada de ataque del conjunto local.

C.R. no entiende nada. Se queda inmóvil en el campo unos segundos. Tarda en reaccionar y entonces, lo ve claro. Se acerca por detrás a De La Bella, que ya no tiene el balón. Aprovechando que las miradas están atentas al esférico, Cristiano Ronaldo le pega un ‘correctivo’ empujón a De La Bella: “Así aprenderá a no quitarme más el balón”, parece pensar.

El partido avanza y C.R. sigue sin sacar petróleo. La prensa no para de recordarle día sí día también que no marca goles y en una de estas Di María osa a marcar un auténtico golazo. “¿Y éste de qué va?”, pasa por su cabeza. A partir de ese momento, el portugués tiene una clara misión: lanzar desde donde sea a portería, en el mismo momento en el que se haga con el balón. Él es la estrella, él tiene que ser el protagonista.

Como quiera que la cosa no le sale bien, el portugués se gana las burlas del público: ‘tonto, tonto’ le gritan desde las gradas de Anoeta cada vez que manda el balón a las nubes. Entonces, con el 1-1 en el marcador, llega una falta. “Esta es la mía”. Coge carrerilla, dispara y el balón se empotra en Pepe, con tan mala suerte que entra para dentro. “Mierda”. C.R. se da la vuelta indignado y se va. El Madrid se adelanta de nuevo en el marcador, pero él no es el Madrid, él es Cristiano Ronaldo, equipo independiente. Por eso, no celebra el gol. Es una mala noticia no haber marcado.

Ofuscado, sigue intentándolo. Uno de esos que van de blanco-y-azul y hace unos meses estaban en segunda le quita la pelotita. Otra vez. “¿Estos no saben quién soy yo?”. Con cara de loco, atacado, echa a correr hasta alcanzarlo. Esta vez la víctima todavía lleva la pelotita. Patada por detrás y al suelo. “Con el escudo que llevo en el pecho puesto el árbitro no me va a toser”, piensa tranquilo. Y así él, al menos, se ha desahogado.

Mourinho decía hace unos días que tiene miedo de que a su estrellita le den “otra hostia” y le lesionen. Que a este tipo de jugadores tan buenos, hay que protegerlos, añade. Y yo me pregunto: Y a los demás, ¿quién les protege de Cristiano Ronaldo? Y sigo asombrada cada vez que alguien duda entre Messi y C.R. No hay color.

viernes, 10 de septiembre de 2010

El fútbol, en la tele

Hay muchas formas de disfrutar del fútbol. Los más deportistas lo practican de manera amateur o por pura diversión. Algunos de ellos consiguen hacer de ello su profesión (unos pocos afortunados). Otros lo convierten en una afición con ánimo de lucro, comenzaron con una quiniela y ahora tienen cuentas abiertas en tantas casas de apuestas como conocen. Hay gente que opina que, como en la tele, no se ve el fútbol en ningún lado. También hay quien prefiere ‘’bajar al bar’’, y convertirlo en una excusa perfecta para pasar un buen rato en compañía de sus amigos. Y, por supuesto, no nos olvidemos de los socios: Esos que pagan religiosamente la cuota anual y tratan de no perderse ni una cita de su equipo. Manta, pipas, bocata, abanicos y señas de su equipo tales como gorras, camisetas y/o bufandas son algunos de sus ‘imprescindibles’ para el fútbol. Entre ellos, hay una minoría no precisamente pequeña, de “locos por su equipo”. Dejando a los borregos a un lado cuya actitud e intención al acudir a un estadio de fútbol nada tiene que ver con este noble deporte, este grupo está conformado por gente, generalmente joven, que acude en masa a dejarse la voz (y el dinero) por su equipo. Juegue como juegue. Juegue contra quien juegue. Juegue donde juegue. Fútbol, viaje… y alcohol, suele ser su máxima.

Ni los socios ni los más forofos son, por el momento, una especie en peligro de extinción. Pero si la política de los que mandan en este deporte sigue por los derroteros actuales, puede que sí pasen a serlo. No es que vea a nadie preocupado por la posibilidad de que los campos tiendan a vaciarse, o que las peñas futboleras dejen de viajar, pero deberían fijarse en la economía de los clubes más pequeños y analizar la incidencia del fútbol en las arcas de la hostelería de las ciudades futboleras. Es una pequeña gran microeconomía la que mueve el fútbol.

Y es que, a estas alturas del partido, todos tenemos muy claro que el fútbol tiene muy poco de deporte y mucho de negocio. Qué les vamos a contar, si ya hasta los periodistas deportivos cobran unas sonrojantes y astronómicas cifras. Hace algún tiempo, no mucho, el fútbol era ya una fuente de ingresos desorbitados donde los futbolistas, señoritos de tres al cuarto, cobraban un sueldo que todos veían algo exagerado. Pero desde que entraron las televisiones, la publicidad, el interés común, la competencia de medios y los ídolos de un día, esto se ha desbordado. Y si a esa ya de por sí explosiva mezcla le sumas a José Luis Astiazaran dirigiendo a la LFP y a la vieja guardia mandando en la RFEF, esto se descontrola.

El afán recaudatorio es tal que ya se han vendido hasta las celebraciones de gol. Ahora, el goleador más original se llevará un premio metálico patrocinado por Burger King. Gracias a esta competición, que encumbra el buen fútbol y la deportividad, disfrutaremos de escenas divertidas, a buen seguro, pero también algunas otras humillantes para el rival. Y seguramente que más de uno se llevará la reprimenda de su entrenador, por buscar lucirse y ser carne de youtube antes que centrarse en el partido.

Una de las últimas de nuestros queridos es la de adelantar la jornada. Sí, estoy de acuerdo con las voces que alegan que los partidos a las 10 de la noche se hacen muy tardíos, sobre todo en inverno. Pero ese no es el motivo que les mueve a ellos. De hecho, los partidos a las 10 se seguirán jugando, pero también habrá otros a las 3 de la tarde, por ejemplo. ¿El motivo? El de siempre: las televisiones, en este caso, las asiáticas.

Sí, ya sé que en la Premier se juega a esas horas. Que sí. Pero, hasta donde sé, en Inglaterra, y otros países del norte de Europa, la vida social y laboral se anticipa bastante a la nuestra. O si no, empecemos todos a cenar a las 8 de la tarde, y cuando salgamos de fiesta, a las 2 de la madrugada todo cerrado. Y nada de siestas. ¿Y el trabajo? Todos fuera a las 5 de la tarde, pero eso sí, nada de ir a hacer la compra a las 9 de la noche, a esas horas, todos cenados en casa, delante del televisor, o en la cama. En esos países, la luz solar se acaba antes que aquí… ¿Se imaginan un Sevilla – Real Madrid, una tarde de junio, a las 15.00? De locos, ¿verdad? Con esos horarios, me parece que serán los partidos del norte de la península los que se adelanten…

Es como lo de poner el fútbol a última hora del viernes, o del lunes. Tele y más tele. ¿Y el socio? ¿A ese?, que le den. Total, algunos (no pocos) sólo se recorren 100 kilómetros un lunes a la noche, cansado tras la intensa jornada laboral, para ver a su equipo. Y claro, a las 12 de la noche, vuelta para casa, y al día siguiente a madrugar. O quizás le tenga que decir a su hijo que hoy no, hoy no vamos al campo que mañana tienes colegio y tienes que irte a la cama. Y que yo sepa, los clubes no te descuentan los partidos a los que no vas... Pero qué más da, si la televisión da más dinero que la taquilla. Al menos si te llamas Madrid, Barça, o LFP. La cuestión es tener, cada vez, más sacos en los que meter la mano.

Otra de las quejas más generalizadas entre aquellos a los que les gusta combinar fútbol y viajes es el escaso margen temporal con el que se fija los horarios de los partidos. Si dependes de un billete de avión, por ejemplo, la espera puede encarecerte el billete hasta el punto de privarte ir. Por cierto, que esto no pasa en la Premier, allí, desde el principio de la Liga se sabe qué día se jugará cada partido. Pero como eso no reporta dinero de más, parece que no nos interesa copiar.

Pero esto es sólo mi opinión. La opinión de alguien que disfruta del fútbol desde la butaca de un estadio, propio o ajeno, sentada o de pie, gritando o en silencio.

jueves, 2 de septiembre de 2010

El cuento de Ibrahimovic

Introducción – Lo fácil ahora es criticar el fichaje de Zlatan Ibrahimovic por el Fútbol Club Barcelona en el pasado verano. Fue un error, sí, pero eso lo sabemos ahora. La clave del estratosférico fichaje del delantero sueco tiene una raíz que conviene tener en cuenta: la falta de “feeling” entre Guardiola y Samuel Eto’o. Pep lo tenía claro nada más acabar la temporada, el delantero camerunés no debía seguir en la entidad blaugrana por un tema extradeportivo. Eto’o no quería recalar en cualquier club – algún sabiondo se pregunta ahora por qué no se hizo un trueque entre Villa y Eto’o – y tenía la sartén por el mango teniendo en cuenta que la temporada siguiente terminaba contrato, lo que a la postre devaluaría mucho su precio en el mercado. Con el entrenador insistiendo a la directiva que no quería al delantero en la plantilla, con Eto’o poniendo mil trabas a su salida y una oferta de trueque del Inter de Milán encima de la mesa, la junta directiva de Laporta no pudo hacer más que aceptar ésta.

Nudo – El rendimiento de Zlatan en el Barça ha sido nefasto. Su corta etapa es un cúmulo de despropósitos en el campo, falta de esfuerzo e incapacidad para adaptarse al estilo Barça. Será un buen delantero, de eso no hay duda, pero no es un delantero capacitado para jugar con el estilo tan marcado del club catalán. Ibrahimovic rompía el ritmo de juego del equipo, no ofrecía alternativas y se pasaba por el forro la primera línea de presión, tan importante en el equipo de Guardiola. Además de eso, su falta de humildad era un insulto. Nunca un cono fue tan soberbio. Ni tan caro. Si a eso le sumamos la exigencia del delantero a Guardiola por ser más protagonista dentro del equipo – claramente eclipsado por jugadores con mucho más nivel y compromiso – parece clara la postura de Guardiola respecto a la decisión de dejarle claro que sería el quinto delantero del equipo.

Desenlace – El cuento no podía acabar de otra forma. La venta de Zlatan Ibrahimovic al AC Milán no es sino una bendición. Un alivio para todos los culés que veíamos al sueco con capacidad de sobra para romper la armonía del vestuario. Huelga decir que el precio que pagó el conjunto rossonero es irrisorio, un regalo. Pero me temo que no había más opciones. Soy de los que piensan que las declaraciones de Ibra tras el partido del Trofeu Joan Gamper no son casuales, formaban parte de la estrategia que su vomitivo representante, Mino Raiola – una de esas bestias que envilecen y ensucian el noble deporte del fútbol -, comenzó poco después de terminar la temporada. Con declaraciones como “Guardiola saldrá antes que Ibrahimovic del Barça” o “Guardiola tiene que ir a hospital mental”, quería facilitar la salida del delantero. Y la estrategia les salió bien, no siempre ganan los buenos. Aunque está por ver que Ibrahimovic sea el beneficiado en esta historia: salir del Barça para recalar en el AC Milán es bajar varios peldaños, mientras tanto el filósofo – así llama el sueco de forma peyorativa a Guardiola, dejando claro la capacidad intelectual del personaje – sigue llenando de títulos las vitrinas en Ca’n Barça.

Desde aquí aplaudo a la actual directiva del Barça por desprenderse de ese tosco lastre, y también, cómo no, a la antigua directiva de Laporta, por fichar a David Villa, el mejor nueve que ficha el Fútbol Club Barcelona después de Ronaldo.