martes, 1 de julio de 2008

¿Tiene un aire?

Frings - Maxi Lopez

lunes, 30 de junio de 2008

De los Pirineos a los Alpes. España-Alemania

Tan sólo los primeros 15 minutos del partido no fueron de España. El resto, toda la final, fue nuestra. La dominamos siempre, Casillas no tuvo que intervenir apenas más que para despejar córners y faltas laterales y nuestro centro del campo tuvo siempre el balón.

No tiene más historia. Pase de Xavi y gol de Torres. 0-1 y España CAMPEÓN DE EUROPA!!!. Nunca creí que vería algo así y por fin lo hemos vivido. Campeones de un gran torneo de selecciones. Increíble. Espectacular todo el campeonato de España. Espectacular todos los jugadores que han rendido por encima de su nivel, o quizás éste sea su nivel. Impresionante. Un grupo magnífico en el que todos tenían claro su rol. Los titulares lo sabían, los suplentes con opciones lo sabían, y los que no iban a jugar más que los minutos de la basura lo sabían también. Y todo el mundo se siente partícipe de este triunfo, todos han sido partícipes de esta gran victoria. Sin palabras. Genial. CAMPEONES!!!!!

Casillas, Reina, Palop, Arbeloa, Ramos, Capdevila, Navarro, Puyol, Marchena, Albiol, Juanito, Senna, Alonso, Xavi, Iniesta, Silva, Cesc, De la Red, Cazorla, Sergio García, Torres, Villa y Güiza. ¡¡¡CAMPEONES!!!

El mejor de España:
Torres - 10 pts
Xavi - 8 pts
Senna - 6 pts

Así pues, ya tenemos campeón de este "premio". Es David Villa, en dura pugna con Xavi y Torres, pero que se ha impuesto pese a que se ha perdido la final gracias a un inicio fulgurante de torneo que enseñó el camino para ganar.

Clasificación general final:
1. Villa - 28 pts
2. Xavi - 26 pts
3. Torres - 24 pts
3. Senna - 20 pts
4. X. Alonso - 10 pts
4. Casillas - 10 pts
4. Cesc - 10 pts
5. Güiza - 8 pts
5. Iniesta - 8 pts
6. Marchena - 6 pts
6. De la Red - 6 pts
6. Sergio Ramos - 6 pts
CAMPEONES

domingo, 29 de junio de 2008

Justicia histórica: ¡hoy ganamos!

Algunos dicen que recordar es mentir, no vengo a eso. Pero sí es cierto que la historia de la humanidad se enlaza entre mentiras, exageraciones y ocurrencias que años después estudiamos, comprendemos y nos asombramos sin saber si de verdad aquello un día ocurrió. Jamás lo sabremos, pero da igual. Mis recuerdos de infancia también son exageraciones, ocurrencias y a veces mentiras que, juro que sin premeditación, se asoman a mi memoria en forma de cortometrajes.
Hoy día 29 de junio del 2008, me he despertado recordando, sin dificultad, el 8 de junio de 1990. Mi primer recuerdo futbolístico. En el salón de la casa de mis abuelos, mientras mi abuela llamaba al sueño en su cuarto, yo compartía una final de un mundial - en ese momento no daba la importancia que merece dicho encuentro - con mi abuelo, que en paz descanse, y mi tío: la selección de la Alemania Federal que acabó en semifinales con la Inglaterra de Gary Lineker - sí, recuerdo esa frase, pero no la voy a pronunciar, no es el mejor día para ello - se enfrentaba a la Argentina de Diego Armando Maradona que eliminó en el partido anterior a la Italia del goleador Schillacci.

Cuando uno habla de memoria conviene alertar: cualquier dato incorrecto puede llevar a engaños; aunque ya hemos avisado de que quien recuerda, miente. De aquella final guardo dos datos que creo que jamás se me van a olvidar. El primero de ellos es que los noventa minutos se pueden reducir en un resumen tremendamente escueto: el 10 argentino - que ese día, con ocho años, me dejó su recuerdo y mi admiración para siempre - peleándose contra una Alemania luchadora. El destino y la gloria de los argentinos pasaba por la mágica zurda - la mejor de la historia del fútbol - de Maradona y la de los alemanes en la fuerza defensiva de éstos para parar los arranques de magia del albiceleste.
El segundo recuerdo que tengo de aquella noche, fue los comentarios que cruzaron mi tio y mi abuelo sobre el resultado de la final: injusticia, no hay derecho.
El 10 acabó sangrando, y sus lágrimas tras el partido dieron la vuelta al mundo. Alemania consiguió con esfuerzo y trabajo proclamarse campeona del mundo al ganar la final del mundial de Italia 90.

Ese recuerdo de mi infancia sacudirá mi cabeza durante todo el día. Hoy es el día de hacer justicia y vengar esa batalla que la magia y el arte perdió contra el trabajo y la disciplina. Me gusta el fútbol como espectáculo, como manera de disfrutar, no creo en el fútbol que carece de improvisación y se centra en fórmulas de trabajo que se encarguen tan sólo de evitar que el otro no juegue a fútbol. Creo en la justicia, y creo en el toque, en la magia y en la improvisación: creo en España. Y creo que mi abuelo, ese señor elegante y no muy futbolero que el 8 de junio de 1990 pronunció la palabra injusticia, hoy, 29 de junio del 2008, verá, desde no sé dónde, cumplida esa justicia, 18 años después.

viernes, 27 de junio de 2008

El diablo de Hortaleza

Son las diez y media pasadas, el mundo futbolístico se concentra en la pantalla de su televisor más cercano, los españoles viven con euforia ese cero a tres que nos lleva a disfrutar por fin, después de tantos años, de una final en la máxima competición europea de selecciones. Chus, un niño de ocho años del barrio madrileño de Vallecas pregunta por enésima vez a su abuelo cuánto queda para que pite el árbitro el final; al mismo tiempo, Lorena, que nunca ha visto un partido entero pero hoy le apetecía, coge del brazo a su novio Raúl que tapa su cuello con la bufanda de la selección con los colores de la rojigualda, y le pregunta, con una extensa sonrisa, dónde verán la final el domingo. Se muestra ilusionada, no sabe si por ver a su novio tan feliz o porque se ha dejado contagiar por el éxtasis futbolístico que vive este país. Doña Magdalena, de Andratx, sentada en su eterna mecedora, graba en sus pupilas la imagen de la familia disfrutando de los últimos minutos de la gran semifinal: su hijo agarrado del brazo de su nuera están sentados en el sofá contiguo, y el nieto, con una trompeta de plástico, corretea delante de la tele animado por la fiesta que sus padres le han dejado disfrutar. La anciana recuerda a su marido, le habría gustado disfrutar estos momentos, piensa, tan futbolero como era, ríe por dentro, y se mece en el recuerdo y la alegría en el continuo vaivén de su vieja mecedora.
Diluvia en Viena, el árbitro mira el reloj y piensa que es buen momento para poner punto y final al partido, señala el túnel de vestuarios con los dos brazos en paralelo mientras sopla, orgulloso por el deber cumplido, el silbato que le ha dado autoridad para dirigir, sobrio y dialogante, este partido tan importante para él. Explota el júbilo en toda España, los españoles desplegados por el mundo arman bulla, gritan y celebran el paso a la gran final. Los jugadores de España, los 23, se abrazan entre sí y se dan la enhorabuena; los periodistas se movilizan para conseguir las primeras palabras de los protagonistas.
Segundos después de que se escuchara el pitido final que da paso a las celebraciones, un anciano setentón que viste con el chándal de la selección española camina, lento y tranquilo, hacia el banquillo; ahí coge su inseparable carpeta y sigue con su andar de anciano pensativo hacia los vestuarios. La fiesta no es para mí, piensa, que disfruten los chicos. Aún no hemos hecho nada, piensa, y busca esa sensación que la mayoría de sus colegas esquivan: la soledad del entrenador.

Cuando acabó el partido lo dijo él mismo: aunque no se note estoy feliz. No es para menos, Luís Aragonés con la victoria de ayer ha cerrado muchas bocazas, y ha ganado, por fin, muchas batallas que todavía en semifinales seguían abiertas. Atrás queda todo lo que precedía a la Eurocopa: el galimatías de Raúl, su negativa a continuar como seleccionador, su sustituto.
La prensa habla del partidazo de Senna, no es para menos, de Silva, Xavi y el resurgir de Iniesta. En la boca de los futboleros está el golazo de Güiza, el comportamiento y la entrega de Cesc, la terrible lesión de Villa. Todos elogian a la defensa: la dupla incontestable de Marchena y Puyol, y el partidazo de Sergio Ramos y Capdevilla.
Pero yo hoy me quedo con El Sabio de Hortaleza, o Zapatones, como a él le gusta, como le conocen los colchoneros más veteranos que vieron a Luís Aragonés con cuarenta años menos metiendo esos tremendos golazos de falta a orillas del Manzanares. Me quedo con la soledad del entrenador, con el saber estar, con la reacción de no querer salir en las fotos de los festejos. Me quedo con el viejo, malo con la prensa y simpático con sus jugadores – todos guardan un cariño especial para Luís, lo dijo Xavi hace poco y no se ha cansado de decirlo Eto’o durante mucho años -, que ha bregado en mil batallas con la difícil papeleta de poder hacer un buen papel con España en una fase final, me quedo con el seleccionador que ha conseguido lo que tantos otros han perseguido. Y aún así, tras haber plantado a España en la final después de tantos años persiguiéndolo, ha cogido su carpeta, y caminando hacia el vestuario agachando la cabeza, con un tremendo ruido de fondo, piensa, con la sabiduría que dan los años, que no hemos hecho nada, que hay que ganar la final o de nada habrá servido.

Sabe más el diablo por viejo – pienso para mí mientras llego a casa – que por diablo.

De los Pirineos a los Alpes. España-Rusia

SOMOS FINALISTAS!!!!!!!!!

¡Qué fácil es este juego! Segundo baño de la Eurocopa a Rusia tras el 4-1 del partido de la liguilla. Espectacular la reaparición de Sergio Ramos, llega justo a tiempo, y la de Iniesta que no había estado muy fino en los últimos partidos, y sobretodo la de Cesc que jugó el mejor partido con la Selección desde que debutó.

Un 10 para todos los jugadores porque absolutamente todos lo bordaron, tras una primera parte un poco más igualada el gol de Xavi abrió la lata, nos quitó el miedo de encima, se lo metió en el cuerpo a Rusia y, jugando como sabemos, dimos un recital. La pena es la lesión de Villa que se perderá la final casi con total seguridad. Pero vamos, si jugamos como ayer, da igual que falte Villa.

Ahora "sólo" falta el último paso, ganar a Alemania, la que siempre gana, un todopoderoso de Europa y del Mundo. Pero como dicen en cuatro, PODEMOS!

El mejor de España:
Cesc - 10 pts
Iniesta - 8 pts
Sergio Ramos - 6 pts

Clasificación general:
1. Villa - 28 pts
2. Xavi - 18 pts
3. Torres - 14 pts
3. Senna - 14 pts
4. X. Alonso - 10 pts
4. Casillas - 10 pts
4. Cesc - 10 pts
5. Güiza - 8 pts
5. Iniesta - 8 pts
6. Marchena - 6 pts
6. De la Red - 6 pts
6. Sergio Ramos - 6 pts

Me parece sintómatico que hasta 12 jugadores hayan puntuado en esta clasificación. Todo el equipo está que se sale y se nota, y por eso estamos en la final. Por eso vamos a ganar!

jueves, 26 de junio de 2008

Esto es... la pera, por así decirlo.
Iniesta, justo después de vencer
en semifinales de la Eurocopa '08
0-3 a Rusia.

¿ Por qué Ramón Calderón está en cualquier evento deportivo (Tenis, F1, Eurocopa...) y siempre le enfocan las cámaras ?



El Barça que yo querría

Acabada la serie de fichajes con los delanteros, llega el momento de hacer recuento. Esta sería la plantilla que me quedaría:

Porteros: Valdés, Enyeama y Asenjo (cedido)

Defensas: Alves, Lahm, Monreal, Puyol, Milito, Amorebieta, Cuéllar y Piqué.

Centrocampistas: Toure, Iniesta, Xavi, Diego, Poulsen y Zapater.

Delanteros: Berbatov, Güiza, Arshavin, Messi, Bojan, Assulin y Sergio García.

Plantilla de 23 jugadores, 15 fichajes, con 2 hombres por puesto más un quinto central y un tercer delantero centro por si acaso. Mi once inicial sería:




Un poco de humor para aliviar tensión

Conviene alertar, así que si alguien espera en este post algo de pesimismo, racionalidad, compasión y/o temor hacia los rivales de España que deje de leer en este mismo punto. Adelante, pues. Debo reconocerlo, nada me asusta, después del glorioso domingo pasado – día del señor, o sea de Casillas – mi pecho no se puede hinchar más, soy la envidia de las siliconadas y de los generales del ejército español. Contra este último ejemplo he de volver a alertar: no luzco banderas, ni soy más patriota que ayer ni menos que mañana, sólo que después de dos años sin gritar un gol con júbilo, de decir con la boquita pequeña de qué equipo soy, de no tocar la gloria ni dejándome las uñas largas, va siendo hora de que, futbolísticamente hablando, me den una alegría.
Cuando acabó aquel largo y agónico partido contra Italia en cuartos, una de mis primeras afirmaciones, llevado por la euforia y la sinrazón que en ocasiones te da la alegría, fue la de que me daba igual el futuro de la selección en esta Eurocopa, que después de ganar a Italia en cuartos lo había visto todo. Iluso. Compréndanme, como ya he mencionado soy joven, y lo más grande que he visto hacer a España es un partido en Sevilla contra la Dinamarca de los Laudrup: gol de Fernando Hierro, tras falta al portero de Jose Mari Bakero. Que nadie olvide que ese partido ni siquiera era una fase final, sólo la clasificación a una de éstas.

Llámenme prepotente, pero estos rusos no me quitan el sueño. Ni siquiera Alemania, que ayer ganó a los turcos sufriendo, con gol, golazo, de Lahm en el último minuto. A una Turquía maltratada por las lesiones. Ya que ha salido lo del partido de ayer confesaré algo: si a Ángel Cristo lo llegan a coger con treinta años menos, Rustu y Lehman ahora mismo no estarían perdiendo el tiempo jugando al fútbol. Ayer fue más que un partido, fue un homenaje a dos personajes maltratados del fútbol europeo: ahora entendemos la actitud, huraña y rancia, de Oliver Kahn para con su compañero de selección que lo más brillante que tiene es su parecido al protagonista de Scooby Doo, y jamás volveremos a hablar mal de Joan Laporta cuando ganó unas elecciones con una baza electoral como el portero turco, su salida en el gol de klose es digna de pasar a los anales – en todas sus definiciones - de la historia. Kahn y Laporta, dos fantasmas que se van por la puerta "grande".

Pues eso digo, que los rusos no me quitan el sueño, ni con el Arshavin ese - que ahora resulta que todo el mundo lo había visto y sabía que era bueno, pero el único que lo dijo fue mi compañero Robert – ni con Guus Hiddink. Además, el entrenador holandés que ganó a Holanda nos debe algo, merece una humillación delante de toda Europa después del robo en Corea. Hoy le faltará su segundo entrenador, Al Gandhour, ex árbitro egipcio, de infausto recuerdo, que sigue con su negocio en un concesionario KIA que le regaló la federación coreana tras el partido ante España.
Estos han empezado como la Perestroika y acabarán como tal. Mucha publicidad, buenas intenciones, portadas de periódicos y al final nada: ni socialismo, ni progreso económico, ni Eurocopa. Y Hiddink acabará como Gorbachov.

Visto lo visto, quizás hoy ni vea el partido. Y si lo veo no lo voy a celebrar, me meteré tranquilamente en la cama y guardaré fuerzas para el domingo, cuando seamos campeones de Europa. Sí lo sé, la gente que me escucha decir esto lo primero que piensa en que vaya batacazo me voy a pegar como España pierda. Lo que no saben ellos es lo bien que se siente uno cuando mira por encima del hombro a la gente, hacía tiempo que no disfrutaba tanto hablando con europeos de fútbol – y de España, ni Alatriste: cierra España, vivan los tercios españoles y tal - y sólo tengo de plazo hasta el domingo. Cuando acabe la semana y la resaca de la segura victoria, me esperan mociones de censura, fichajes patéticos y una nueva equipación que me parece ridícula e indigna - tómense esta última frase como lo único serio del post.

Me acaba de llamar un amigo desde Buenos Aires, mañana, después de ganar a Rusia, lo cuento.