jueves, 6 de mayo de 2010

La dignidad del fútbol

Leo en Bar Deportes que varios blogueros futboleros han escrito un manifiesto contra las vergonzosas retransmisiones futbolísticas que nos ofrecen las distintas televisiones en España. Lo copio y pego directamente desde La Doble Visera.

Este escrito ha sido elaborado por un grupo de bloggers dolidos a causa el maltrato que existe hacia los aficionados al fútbol desde ciertos medios. El objetivo es mostrar la unidad de la afición contra la dejadez periodística, y esperamos que el resto de aficionados al fútbol lo secunden, lo apoyen y lo difundan en la medida de lo posible. Muchas gracias y ánimo.

La dignidad del fútbol.

Después de años de retransmisiones televisivas, parece que más que evolucionar hacia un formato mejor para el espectador y cliente, involuciona de manera que el perjudicado no es sólo este último, sino el fútbol en sí mismo. Hablo de las calamitosas retransmisiones que en los últimos años nos han ofrecido emisoras nacionales como Telecinco o La Sexta, pasando por Antena 3, TVE y todas las autonómicas. No es la intención de este escrito el desmerecer como profesionales a los que se han encargado de ello, pero sí el recordarles a quién se deben y a qué propósito sirven, que no es otro que el de hacer más amenas, divertidas y didácticas las retransmisiones tanto de fútbol como de otros deportes.

La gota que colmó el vaso, la puntilla, la puso la lamentable retransmisión que Telecinco hizo del partido que enfrentó al Liverpool FC contra el Atlético de Madrid. Lamentable, por muchos motivos, pero en especial por el maltrato hacia el espectador, no sólo hacia el aficionado del Atleti, que supone el hecho de la inexistente cobertura brindada al encuentro, tanto en el pre-partido -¿alguien vio el “You’ll Never Walk Alone?”- como en el post-partido. Durante los minutos en los que transcurrió el choque, tanto JJ Santos como Guillermo Amor regaron a la audiencia con mentiras, como la supuesta mudanza que el Liverpool llevará a cabo la próxima temporada, una mudanza de estadio que sólo existe en la imaginación del narrador o en Wikipedia. Otra falta de respeto y de rigor cometida por JJ Santos consistió en hablar sobre un jugador del Liverpool, Babel en concreto, situándolo en una posición en la que ha jugado sólo un puñado de veces en su carrera deportiva. Estos ejemplos sirven para ilustrar acerca de la incompetencia que rodea a las retransmisiones futbolísticas, y serían anecdóticos si no se repitieran de forma sistemática, haciendo hervir la sangre del aficionado al fútbol, que ve y oye cómo intentan tomarle el pelo delante de sus narices.

Hoy en día, el mundo de la comunicación evoluciona hacia una mayor intercomunicación e interactividad en los diferentes medios. Se acabaron los tiempos de quejas por correo, basta con que un profesional cometa un error gramatical para que ya se comente en las distintas redes sociales. No hay que tomar estos avances en la tecnología como enemigos, sino como un medio para mejorar y acabar con numerosos errores frecuentes en los medios de comunicación, especialmente en aquellos que se dedican al deporte, que es lo que tratamos aquí.

Si hace 4 ó 5 años, un narrador de fútbol daba un dato erróneo, pronunciaba mal un nombre o decía vulgaridades del tipo ‘échale huevos, Atleti, échale huevos’ (JJ Santos dixit) no pasaba nada. Una decena de telespectadores mandarían un mail y dejarían su queja a la televisión en cuestión. ¿Trascendencia de la queja y de los despropósitos del profesional en cuestión? Cero.

Hoy día, centenares, millares de aficionados se hacen eco de los atentados hacia a la profesión, hacia el periodismo. No entramos a valorar si fulanito nos gusta más o si menganito nos cae mejor, tampoco se trata de críticas “por sistema”. Si se hacen constantemente comentarios –nada positivos- sobre las narraciones de los JJ Santos, Sergio Sauca, Antonio Esteva y cía no es porque sean “por sistema”, sino porque, lamentablemente, abundan y mucho. Nos hemos familiarizado con despropósitos tales como forofos delante de un micrófono, informaciones erróneas (como puede ser decir que el Liverpool inaugurará estadio el año próximo) o ciertas cosas que denotan una falta de interés absolutamente. ¿Cómo puede ser que JJ Santos se siga refiriendo al Fulham con esa pronunciación? Se puede entender que alguien se equivoca, pero no que no rectifique y siga cayendo en el mismo error una y otra vez.

Mención especial al comportamiento del ente público con la Premier League, que nuestro dinero nos ha costado (porque el presupuesto de RTVE sale de nuestros bolsillos), quizás demasiado para el trato que está recibiendo.

¿Que nos hayamos familiarizado con estas dantescas situaciones debe hacer que sigamos impasibles ante ellas? ¿Podemos hacer algo, los telespectadores, para evitar que esto continúe así? Lo dudamos.

Como se ha dicho, no se duda de la profesionalidad, sino de la ética de algunos comunicadores que se ponen delante de un micrófono con el objetivo de transmitir una información que no poseen, de venderse como conocedores de algo que no conocen. Quizás lo hagan sin maldad, pero desde luego esta práctica no es más que un engaño y una falta de respeto hacia la audiencia, que, desde luego, no es tonta.

Basta con palpar un poco por el mundo del periodismo deportivo “indie” para darse cuenta de que hay mucho joven cualificado con ganas de desarrollar esta profesión, con rigor (palabra fundamental en el periodismo) y profesionalidad impecable. De esta manera, los aficionados al fútbol, como oyentes, espectadores, y si quieren clientes, pedimos por favor que el nivel de interés sea equitativo por parte del aficionado y la emisora hacia las retransmisiones.       
      
Si la información deportiva (principalmente en las televisiones generalistas) deja mucho que desear, el periodismo en general tampoco se salva. Cada vez más gente se manifiesta en contra de todo esto. La Libreta de Van Gaal es un referente y pionera en este asunto. Grupos de Facebook como “Por el despido de Eduardo Inda de Marca y su expulsión del periodismo” (más 21.000 seguidores en apenas 2 meses de vida) reportan una gran difusión a este “movimiento”.

Todos tenemos algo en común: queremos que cambie, para bien, el periodismo en general y las retransmisiones deportivas en particular.

Publicado en:
http://footballvintage.blogspot.com/
http://factoryfootball.blogspot.com/

miércoles, 28 de abril de 2010

75 años de la Liga del Betis

Hoy se cumplen 75 años de la única Liga que ha ganado el Betis, lo hizo en 28 de Abril de 1935, en una República que apuraba su último año de "paz", si es que se puede llamar paz a lo que pasaba en España en 1935.

A través del blog Historias del Calcio y otros mundos, blog que se dedica a recoger los artículos más interesantes sobre fútbol que aparecen en la prensa (empezó con la publicación casi exclusiva de los que escribía Enric González para El País) he podido leer una parte de la historia del entrenador de aquel Betis: Patrick O'Connell [ing] en un magnífico artículo de Victorio Duque. Sirva de homenaje al Real Betis Balompié. Aquí la dejo:



27 de abril de 1935. Al día siguiente se juega el último partido de Liga. El Betis Balompié necesita la victoria en Santander para proclamarse campeón. El entrenador bético, Patrick O'Connell, y su jugador Larrinoa, que habían pertenecido al equipo cántabro, se acercan al hotel donde está concentrado el Racing para saludar y "sondear" el ambiente.

-Vosotros ya no os jugáis nada. Mañana no os mataréis para ganarnos, ¿no?, pregunta O'Connell.


-Lo siento, míster. El Madrid nos está presionando para que os ganemos. Nuestro presidente, José María de Cossío, que es madridista, nos da mil pesetas por cabeza si os ganamos.


No había otra opción: había que ganar en el terreno de juego. Patrick O'Connell (Dublín, 1887-Londres, 1959) recordó seguramente entonces aquel partido entre el Manchester United y el Liverpool que pasó a la historia del fútbol inglés como el más corrupto de su historia: el conocido como The fixed match (el partido amañado). Corría el año 1915 y Patrick O'Connell era el capitán del Manchester. Un grupo de jugadores de ambos equipos quedó en un pub de Manchester, y acordaron cruzar una apuesta de 8 a 1 a que el resultado final del encuentro iba a ser de 2-0 a favor del United. El partido, disputado el Viernes Santo de 1915, quedó 2-0. El capitán O'Connell tuvo la ocasión de engordar el marcador de penalti. Pero lo lanzó cerca del banderín de córner...

Alguien debió de irse de la lengua y ocho jugadores fueron suspendidos a perpetuidad. Dos de ellos murieron en la Primera Guerra Mundial, y cinco fueron perdonados al reconocer el fraude. Sólo uno, Enoch Knocher West, cumplió el castigo al mantener su inocencia toda la vida. Hoy, su nombre está en el cuadro de honor de los jugadores del Manchester United junto a los de Beckham, Cantona, Best o Bobby Charlton. O'Connell, curiosamente, salió libre sin cargos.

O'Connell, el medio centro defensivo del Manchester, se había hecho famoso al ganar la Triple Corona (torneo entre selecciones británicas) unos años antes con Irlanda por primera vez en su historia. Lo consiguió en lo que se llamó El Partido de los 9 Hombres y Medio. Aquel encuentro lo disputaron Irlanda y Escocia. A poco de empezar, Irlanda perdió a un hombre por lesión. Al no haber cambios siguieron con diez. Momentos más tarde rompen un brazo a O'Connell. El irlandés decide seguir el partido y ganar el torneo.

La vida de O'Connell tuvo siempre un destino: el fútbol. Un destino que le hizo dejar a su numerosa familia a principio de los años veinte en Inglaterra, y entrenar en España al Racing de Santander, al que logró clasificar brillantemente para la disputa del primer Campeonato de Liga en 1928. Tras pasar por el Oviedo recaló en el Betis en 1932 y en el Barcelona en 1935.

El 18 de Julio de 1936, el entrenador del Fútbol Club Barcelona pasa las vacaciones en Irlanda. Dos meses más tarde no duda en dirigirse a Barcelona a continuar su labor. Si había sobrevivido a una Guerra Mundial jugando al fútbol, podía sobrevivir a una absurda guerra civil entrenando. El republicano declarado O'Connell es protagonista de la famosa gira del Barça por México durante la contienda fratricida. Ese protagonismo le cuesta la salida del país, adonde regresa en 1940, no se sabe cómo, para entrenar al Betis y al Sevilla, instalándose definitivamente en la capital hispalense. Concretamente, en la calle Progreso número 29.

En todos esos años, la familia O'Connell, que vivía en Manchester, recibía de vez en cuando un giro postal con dinero de España. Su hijos idolatraban las fotos de un padre al que no conocían, y al que consideraban un héroe. Un 12 de junio de 1949, en Dublín, España se enfrenta a Irlanda. Un joven aficionado irlandés preguntó a la delegación española, tras el partido, si conocían a un tal O'Connell que había entrenado en España.

-Soy su hijo Daniel, y hace un tiempo que no sabemos nada de él.

Guillermo Eizaguirre, el seleccionador, es sevillano. Le dice que O'Connell vive en Sevilla. Aquel aficionado irlandés reúne el dinero suficiente y un año más tarde viaja en busca del padre desconocido, al que no veía desde hacía treinta años. Ese viaje está contado por el propio Daniel en un relato titulado Viaje a Sevilla en Tercera Clase.

Al llegar, lo que Daniel soñaba como un cálido recibimiento se torna en trato frío y distante. O'Connell le cita en el Parque de María Luisa. Lo primero que hace su padre no es preguntarle por la familia, sino por la marcha del Manchester United. Daniel es presentado en sociedad en Sevilla como el sobrino de O'Connell. Los indicios se convierten en certezas en la cabeza del joven. Empieza a entender que su padre tiene otra familia en Sevilla. Las preguntas del recién llegado se suceden vertiginosamente:

-Papá, ¿cómo es España?

-España es como un partido de fútbol en el que los dos equipos intentan corromper al árbitro.

-Papá, ¿cómo es Sevilla?

-Sevilla es un lugar donde la gente vive como si se fuera a morir esta noche.

-Papá, ¿es cierto que ganaste la Liga con el Betis?

-Sí. Un 28 de Abril de 1935, en Santander. Ganamos 0-5. Era la Feria de Abril, la fiesta de aquí.

-Papá...

Daniel nunca se atrevió a hacerle a su padre la pregunta definitiva. El mito se había humanizado cruelmente en aquel viaje a Sevilla. La madre de Daniel nunca lo supo o nunca lo quiso saber, y amó al ausente capitán del Manchester United hasta el fin de sus días. Hoy vuelve a ser 28 de abril. Feria de Abril. En Sevilla se inaugura un monumento al equipo del Betis que llevó la Liga a la Feria en 1935. Gracias, Mr. O'Connell

domingo, 11 de abril de 2010

Larga vida al Rey Xavi

Sí, lo reconozco, yo hace 3 años hubiera vendido a Xavi, nunca he sido fan suyo, siempre he creído que le faltaba algo, liderazgo, pase vertical o yoquesé, hasta hace poco no me había convertido al xavismo. Y ahora, después de su Eurocopa y después de anoche no queda otra que rendirse ante el Rey. Ante el mejor centrocampista del Mundo.

Ganó el Barça ayer en el Bernabéu, 0-2, y lo hizo, básicamente, porque tiene en su equipo a Xavi. Supo qué hacer y cuándo hacerlo. En todo momento leyó el partido a la perfección y ni Gago ni Xabi Alonso ni nadie fueron capaces de hacerlo desaparecer. Ayuda lo suyo tener a tu lado a Busquets y a Keita y saber que si tú ves un pase, Messi lo ha visto también, pero Xavi encontró ese hueco imposible, esa pared con el argentino que sirvió para abrir el marcador, como el que no quiere la cosa, fácil. 

Y por si esto fuera poco supo ver la carrera de Pedro, una de las pocas que le sirvió al canario para escapar de Arbeloa, y le puso el balón para que el chaval de esa cantera de la que es bandera Xavi batiera a Casillas. 0-2 y para casa. ¡Y larga vida al Rey Xavi!

miércoles, 24 de marzo de 2010

Cambio de ciclo en Sevilla

Se acabó el sueño de Manolo Jiménez al frente del Sevilla. Sueño que probablemente hace tiempo que se convirtió en pesadilla. Cuando un hombre que lleva toda su vida en el club, primero como jugador y luego como entrenador, sin duda dirigir al primer equipo es un sueño hecho realidad. Luego la realidad te da más de una y más de dos bofetadas.

Llegó Jiménez tras la "espantá" de Juande hace un par de temporadas. Cogió a un equipo tocado anímicamente y lo mantuvo a un buen nivel. Tras la salida del equipo de Alves, Keita y Poulsen consiguió un gran tercer puesto en Liga. Ese hito y la clasificación para la final de Copa de este año son sus mayores logros ya que no ha podido continuar con la racha de títulos que consiguió su predecesor en el banquillo sevillano, quizás si le hubieran dado tiempo hubiera conquistado la Copa del Rey.

A Jiménez siempre se le ha acusado desde cierto sector de la grada de entrenador defensivo y últimamente este pensamiento se había extendido entre toda la afición. Y es que los sevillistas se malacostumbraron con Juande a ganar y esperaban ese pasito más con Jiménez, ese luchar por la Liga, esos cuartos o semis de la Champions... ese saltito que por una cosa o por otra Jiménez no ha sabido dar. Siete partidos consecutivas sin ganar, un juego que no conseguía ilusionar y una eliminación sorprendente en Champions ante el CSKA han precipitado su salida.

Quiere Del Nido y todo el sevillismo que el equipo dé por fin ese salto de calidad que con este Madrid y este Barça parece más grande que nunca. Esperemos, por el bien de la Liga, que el Sevilla (y el Villarreal, el Valencia, el Atleti...) consiga darlo con su próximo entrenador.

martes, 23 de marzo de 2010

Messi a ritmo de Beatles

El inmortal cuarteto de Liverpool estaba en la cresta de la ola, en esa gloria en vida donde les tocaría vivir el resto de su existencia, cuando a John Lennon se le ocurrió poner a su grupo un peldaño por encima de Jesucristo en la tan cambiante escalera de la Fama. “Somos más famosos que Jesucristo” Supuso un terremoto religioso a nivel mundial; trajo vetos de conciertos, quemas de discos por parte de católicos – tan habituados a las hogueras- con poco sentido del humor, etcétera. El humo de las improvisadas barbacoas musicales no nubló la verdad: eran más famosos que Jesucristo. Pese a quien pese.

Viene esto a cuento por la comparación que últimamente se hace con Messi y Maradona; recordemos que este último también se sacó de la manga una religión con visos de perdurar en los próximos milenios: el fanatismo es genético. La única diferencia es que no es Messi quién osa compararse con El Diego, sino que somos nosotros, seres privilegiados por haber coincidido con el 10 del Barça, quienes planteamos el debate, nos hacemos preguntas e intentamos resolverlas con más o menos lucidez.
El fútbol moderno jamás se libra de las comparaciones. Es nuestra penitencia por disfrutar de un deporte desarrollado que, por mucho que nos vendan la moto los puristas, hoy, en el plano deportivo, es mejor que nunca. Recordemos que hace un año, el diario más leído en España, se preguntaba – pongo la mano en el fuego que retóricamente – si Robben era mejor que Messi. Me duele el pecho, la quijada y la mandíbula sólo de pensarlo. Hace quince días, incluso menos, debatíamos si Cristiano Ronaldo era mejor que Messi. Tras el partido de Zaragoza del pasado domingo, creemos que de momento ese debate está cerrado. ¿Lo próximo? Comparar a Messi con el mejor jugador de todos los tiempos. Lo más comentado en los debates y tertulias futbolísticas del mundo.

El único perjudicado en este debate es Messi. No sólo por la presión de ser argentino y que te comparen con Maradona, sino porque sabiendo cómo se las gastan los fanáticos de las distintas religiones que hay en el mundo, no es descabellado pensar en una quema de camisetas de Lionel en las calles de Buenos Aires.

Sólo el Mundial puede librarle del castigo.

miércoles, 17 de marzo de 2010

¿La mejor liga del mundo?

Igual es que no somos tan buenos… Se nos llena la boca con eso de que tenemos la mejor liga del mundo, o que teníamos, que últimamente ya pocos creen que la Premier no es mejor que la Liga. La cuestión es que creemos que tenemos unos equipazos, que nuestra clase media es mejor que la del resto de Europa. Y por lo que parece no es así.

En Copa de la UEFA ya han quedado eliminados el Athletic y el Villarreal, los primeros contra el Anderlecht y los segundos contra el Wolfsburgo. Tanto el campeón belga como el alemán dieron un baño a nuestros representantes y no les concedieron ninguna opción de pase. Y Valencia y Atlético de Madrid tienen un pie fuera tras los partidos de ida de los dieciseisavos de final (no olvidemos que los colchoneros lo pasaron muy mal para quedar terceros en su grupo de la Champions en que pelearon con el APOEL chipriota). Villarreal, Valencia y Atlético se supone que son de lo mejorcito de nuestra liga, nuestra clase media-alta.

En Champions League no nos va mucho mejor, Real Madrid y Sevilla han quedado eliminados por el Olympique de Lyon y el CSKA de Moscú. Ni mucho menos de los grandes de Europa. Y todo esto a falta de lo que haga el Barça hoy, que juega contra un Stuttgart que maniató a los azulgrana durante la primera parte del partido de ida como no lo ha hecho nadie esta temporada.

¿Y en nuestra Liga que? Pues resulta que Madrid y Barcelona están a años-luz del resto. Incluso equipos como Mallorca y Deportivo están en plena pelea por jugar la Champions el año que viene. ¿Acaso alguien es capaz de pensar que cualquiera de esos dos equipos conseguiría hacer un papel digno de “la mejor liga del mundo” en Europa el año que viene? ¿De verdad alguien no cree que equipos como el Aston Villa, el Everton, el Wolfsburgo, el Werder Bremen, el Olympique de Marsella, por decir unos cuantos no punteros de sus ligas domésticas, no están por encima del cuarto o quinto de nuestra Liga? ¿Que no estarían por luchando mucho más de cerca con Barcelona y Madrid?

La Liga española necesita un poco de autocrítica puesto que cada vez vamos más hacia un modelo escocés de dos equipos potentes y para de contar. La brecha entre los dos grandes y los demás es muy grande, y no tanto por la gran mejoría de éstos, que también, sino porque el nivel del resto de los equipos de la Liga ha bajado mucho: Xerez, Zaragoza, Valladolid, Málaga, Tenerife, Espanyol, Almería, Osasuna, Racing, Athletic, Sporting, Getafe… Como diría Laporta pero al revés: ¡Al loro! ¡Que no estamos tan bien!

miércoles, 10 de febrero de 2010

El fútbol es como el ajedrez pero sin dados.
 Podolski, internacional alemán... de fútbol, 
que no de juegos de mesa.

Los buenos jugadores nunca están de más

La Cadena Ser en Cataluña adelantó ayer tarde el acuerdo entre el Fútbol Club Barcelona y Cesc Fábregas para que el actual mediocentro del Arsenal juegue a partir de la próxima temporada en el club catalán. Internet arde. Se suceden comentarios a la velocidad de la luz, algunos muy acertados y otros, en mi opinión, no tanto. Como no me apetece entrar en los que respecta al fichaje en terrenos ajenos a lo deportivo – la elevada cuantía del traspaso y la ilegalidad de negociar con el jugador antes que con el club propietario de éste – me centraré en si Cesc Fábregas tiene o no cabida en el equipo de Pep Guardiola.

Los buenos jugadores nunca están de más. Teniendo en cuenta que ese es uno de mis principales mandamientos futbolísticos, dejo claro mi posición a favor del fichaje de Fábregas. Los que opinan lo contrario sustentan su posición con la justificación de que en el Barça actual, Cesc, no tiene cabida. Craso error. Y no lo digo porque me parecería correcto que una vez que el jugador aterrice en el Camp Nou le quite el puesto a Xavi, a Iniesta o a cualquier otro centrocampista, no, sino porque difícilmente un equipo que debe luchar por todos los títulos posibles, puede conservar su once inicial durante los nueves meses que dura la competición. Las famosas rotaciones dejan de ser un capricho inicial del entrenador para convertirse en una necesidad. Que se lo digan a Pellegrini.

Veo a Cesc como sustituto natural de Xavi Hernández, brazalete incluido. El de Tarrasa el año que viene cumplirá 31 años, lo cual quiere decir que tenemos Xavi para tres o cuatro años a lo sumo; mientras que Cesc tiene 22 y un nivel de experiencia, gracias al valiente de Wenger, impropio de un jugador de esa edad. Si finalmente se concreta el fichaje para este verano, queda claro que tanto Xavi como Cesc compartirán vestuario y que, como viene pasando en la selección española, Xavi de momento está un peldaño por encima, por lo que no es descabellado que Cesc cambie el brazalete de capitán de los gunners por un puesto en el banquillo culé. De niño ya se fue a Londres pensando en el futuro, y seguro que vuelve a Barcelona pensando en que en un futuro no demasiado lejano formará una pareja inigualable junto a Andrés Iniesta.

Lo único que deseo es que, de concretarse, sea antes del Mundial de Sudáfrica, para no tener un nuevo caso Villa.

lunes, 8 de febrero de 2010

Refundar el fútbol

Llevo un tiempo comentando en mi círculo de amistades y familiares algunos cambios que creo que mejorarían el espectáculo del fútbol hoy en día. El otro día salió el tema de la nueva medida por la cual ahora tendremos fútbol los 7 días de la semana. Y volvió a salir el tema de las reformas. Y entre unos cuantos y algunas cosas de las que llevo rumiando bastante tiempo acabaron saliendo varias cosas que me parecen interesantes.

1.- Los partidos deberían ser de dos partes de 30 minutos. Normalmente, a un partido, al menos le sobran diez minutos en cada parte, minutos soporíferos, de estudio del rival o de dormir el juego y cosas así. Si se redujera el tiempo de juego se primaría más el juego de ataque y haría más interesantes los minutos de juego.

2.- Más penaltis y más expulsiones. ¿Por qué está tan mal visto que te piten un penalti? Hay muchísimos a lo largo de un partido y si pitan alguno parece que se acaba el mundo... ¿Qué problema habría si el partido acabara 6-5 en vez de 1-0? Yo creo que ninguno, al revés, más espectáculo, más goles. En cuanto a las expulsiones, dos normas claras: llegas tarde pero con intención de jugar, amarilla. Ninguna intención de jugar, sólo de hacer falta, roja. Seguramente los dos o tres primeros partidos se suspenderían por falta de jugadores (el equipo que se queda con 6 pierde el partido por 3-0). Al cuarto partido ya no se expulsarían a tantos, y al quinto ya acabarían la mayor parte de los partidos los 11. Las amarillas técnicas (protestar, obstruir el saque de una falta...) no serían acumulables para el cómputo global. A las 3 amarillas acumuladas, partido de suspensión. Estoy seguro de que se jugaría más al fútbol y menos a parar al rival como sea.

3.- Sólo los dos primeros a la Champions, el segundo después de superar un par de rondas previas. La Champions está desnaturalizada... Quedar cuarto se considera una gran temporada para todos los equipos de Primera excepto Barça y Madrid con lo que enseguida "se rinden" los teóricos aspirantes.

4.- La Copa a un sólo partido en campo elegido por sorteo. Liberaría el calendario, daría lugar a las sorpresas, y supondría un aliciente extra para los equipos medios-bajos y los de categorías inferiores.

5.- Retomar la Recopa. Creo que era un torneo interesantísimo. En formato clásico de copa, nada de liguillas, a ida y vuelta todas las eliminatorias. El campeón a la Champions del año siguiente.

6.- Del 3º al 6º a la UEFA. Sólo tres plazas y ya está. Nada de repescados de Champions ni cosas así. Un torneo más puro, más emocionante y con más aliciente para el que participe, ganaría prestigio. El campeón a la Champions del año siguiente.

7.- Nada de fases clasificatorias para Eurocopas, Mundiales, Copas América, etc... Habría que hacerlo rollo baloncesto. Los cinco primeros de la Eurocopa clasificados para el Mundial, los 5 primeros de cada continente en el Mundial clasificados para los torneos continentales y/o JJOO. Los países que no participan en los grandes torneos que hicieran campeonatos rápidos entre ellos, en plan playoffs, para decidir quien juega el torneo grande de turno. Nos libraríamos de los soporíferos España-Liechtenstein y partidos así que no interesan a nadie y además aligeraríamos el calendario. Las temporadas podrían acabar antes y así se generaría el hueco para las previas de los grandes torneos en que participaran las selecciones no clasificadas de forma directa.

8.- Primera División debería tener, como mucho, 16 equipos. Hay partidos absurdos que no interesan a nadie. Calendario más ligero, más tiempo en verano para torneos.

9.- Segunda División debería tener dos grupos de 20, uno Norte y otro Sur o uno Este y otro Oeste, eso da un poco igual aunque creo que tiene más sentido uno Norte y otro Sur. Por supuesto con esto desaparecería 2ªB. De cada grupo bajarían 4, por lo tanto 8 terceras subirían cada año a Segunda, para jugar contra equipos importantes (siempre baja un Betis o un Zaragoza o una Real Sociedad...) Mayores beneficios para los de Segunda y mucho más interés que la patética 2ªB que tenemos. Subirían a Primera los campeones de cada grupo y una eliminatoria entre los dos segundos elegiría el tercer equipo en llegar a la máxima categoría.

No creo que fuera buena una liga de filiales como se ha planteado últimamente. Los chavales deberían jugar con profesionales para estar preparados. Además, con 40 equipos en 2ª seguro que no andarían todos en tercera o por ahí como andan ahora...




Igual ahora se me olvida alguna propuesta pero creo que básicamente está todo, si se me ocurriera algo más ya haría una segunda parte. Yo creo que todo lo que propongo es factible, asumible y bueno para el espectáculo, que es de lo que se trata.

viernes, 29 de enero de 2010

Walter Saavedra. Nunca jamás

¿Cómo vas a saber lo que es el amor
si nunca te hiciste hincha de un club?

¿Cómo vas a saber lo que es el dolor
si jamás un zaguero te azotó la tibia y el peroné?

¿Cómo vas a saber lo que es el placer
si nunca ganaste un clásico barrial?

¿Cómo vas a saber lo que es llorar
si jamás perdiste un clásico sobre la hora con un penal dudoso?

¿Cómo vas a saber lo que es el suburbio
si nunca te paraste de wing?

¿Cómo vas a saber lo que es la clandestinidad
si nunca te tiraron un pelotazo para que te aguantes vos sólo a toda la defensa rival?

¿Cómo vas a saber lo que es la injusticia
si nunca te sacó tarjeta roja un referee localista?

¿Cómo vas a saber lo que es el insomnio
si jamás te fuiste al descenso?

¿Cómo vas a saber lo que es el odio
si nunca hiciste un gol en contra?

¿Cómo vas a saber lo que es la vida,
si nunca, jamás, jugaste al fútbol?
WALTER SAAVEDRA