viernes, 16 de octubre de 2009

El triunfo del politeísmo

Alguien debería explicarnos por qué las religiones monoteístas han superado el filtro del tiempo con mayor facilidad que las politeístas. Se me ocurra que quizás la diferencia reside en que es más sencillo adorar a un Dios que a unos cuantos. No inventaron las religiones para pensar, ni mucho menos para elegir, sino, entre otras cosas, para rezar, arrodillarse, flagelarse y hacer caminar descalzos a penitentes. La relación entre fútbol y religión ya la inventó Vázquez Montalbán – escritor, intelectual y culé – quien con su atrevimiento característico y esa cabeza que no paraba de maquinar frases antológicas, bautizó al fútbol como la religión del siglo XXI, un deporte/espectáculo en continua busca de un Dios. Pero, contradiciendo la historia, en el fútbol se glorifica más al politeísmo. Este mundo es así de caprichoso.

Hay demasiadas diferencias entre la Argentina de Maradona y la España de Del Bosque, pero no sólo en lo deportivo o en lo táctico, sino en lo místico: la albiceleste simboliza el culto a un Dios – para más INRI no aparece en el campo más que para barrigazos en estado de euforia, una prueba más de su adherencia al protagonismo -, mientras que Del Bosque, con la inestimable y previa ayuda de Luis Aragonés, ha conseguido que muchos sean los Dioses que guíen a la selección. Sirva de ejemplo que mientras en Argentina se exigía que el mejor jugador del mundo, Lionel Messi, no fuese titular – tal es la esquizofrenia que Maradona ha llevado al país-, en España el quinto delantero de la selección, Álvaro Negredo, se marca un partido que le – nos – costará olvidar: dos goles y una asistencia a Mata de las que levantan un estadio y merecen pagar una entrada. Eso por no hablar de INIESTA, Silva, Piqué, CASILLAS, Ramos...Politeísmo al fin y al cabo.

Dios jamás se arrepiente de sus actos, pues El sabe, como ser superior, que toda acción es por el bien de la humanidad aunque ésta traiga multitud de damnificados. De ahí que se permita el privilegio de mandar a “chupar” y a “mamar” a los que dudaron de su proeza, de su creación. Si miráramos por un agujero en el vestuario de ambas selecciones instantes antes de salir al campo entenderíamos, de nuevo si es que hace falta, por qué todo es diferente: mientras Del Bosque, con su bondad innata y su humildad, les anima: “salgan y disfruten” (Cruyff dixit: final de Copa de Europa en Wembley); Maradona les advierte: “salgan, corran y no me dejen mal”. Y claro, sostener la divinidad de un individuo cuando hace años que no se la merece y ganar partidos a la vez es complicado.

2 comentarios:

Ismalj dijo...

El fútbol Argentino es fundamentalista Maradoniano. Si hubiera sido otro el que los manda a chupar después de conseguir una clasificación tan lamentable seguro que lo estarían crucificando sin piedad. Con Maradona no se puede, porque es herejía en ese país.

Con la AFA apoyando a ese "Dios" injusto, con Bilardo y los jugadores mentando a las madres de los periodistas siguiendo a un Maradona enloquecido por tanta alabanza y las barras bravas controlando a los clubes, el fútbol Argentino es un caos. Eso, mirando nuestros intereses, para España es positivo de cara al próximo mundial, pero para el fútbol en general, no.

Está claro que en el fútbol el politeísmo, como dices tú, es lo que tiene más posibilidades de triunfar, y has puesto buenos ejemplos. En el fútbol juegan once, y para que vaya bien la cosa no puede haber un "Dios" en el equipo con diez "apóstoles" que le siguen y se pierden sin él...y mucho menos que ese "Dios" sea el entrenador, entonces ya, apaga y vamonos.

Un saludo "triaderos"!.

Toni dijo...

Saludos Isma, y a ver si te animas a ser un triadero más!