miércoles, 4 de mayo de 2011

Poker de clásicos

Como dice Iria se acabó. Por fin. Ya no habrá más Barça-Madrid hasta septiembre, cuando se enfrenten por la Supercopa de España. No está mal 4 meses sin clásicos.

Pero toca hablar de los que han pasado. Para mí la principal diferencia entre estos 4 partidos y el del 5-0 de Noviembre no es la supuesta mejoría del Madrid, que para mí no ha sido tal, sino el bajo nivel del Barça a estas alturas de temporada.

Hasta ahora al Barça le había ido bien con una plantilla corta, han ido saliendo canteranos cada uno mejor que el anterior y las lesiones no han sido una plaga demasiado grande aunque siempre haya tenido bajas importantes. Pero este año se ha notado mucho, quizás porque fue año de Mundial, quizás porque dos años seguidos con exigencia al máximo en Liga es demasiado (llegar a los noventaypico puntos requiere mucho esfuerzo) o quizás porque este año sí, la plantilla era demasiado corta. Por lo que sea el Barça ha llegado sin combustible al mes de abril y lo ha pagado. El nivel del juego ha bajado mucho desde unos noviembre y diciembre apoteósicos hasta el juego de que Messi marque y aguantar al balón para guardar fuerzas estos últimos partidos. Y ahí es donde ha metido mano el Madrid.

Mourinho salió en Liga a demostrar a sus jugadores y a los aficionados que no les iban a humillar. Se cerró atrás tanto como pudo y esperó. Para el Barça eso nunca ha supuesto demasiado problema, casi todos sus rivales lo hacen, es más, Guardiola ha dicho varias veces que prefiere que los rivales se le cierren. Si el Barça tiene la bola no la tiene el rival. El Barça ante un partido "plácido", con 8 puntos de ventaja, el empate le valía y como al parecer al Madrid también, se empató y todos contentos.

En la final de Copa cambió la historia. El Madrid necesitaba ganar, quería ganar, y lo demostró, mordió durante 45 minutos y anuló a un Barça sorprendido y confiado tras el partido de unos días antes. Eso sí, en la segunda parte se puso las pilas y por unos minutos recordó al Barça de finales de 2010. Pero ni el Madrid podía mantener ese ritmo de presión ni el Barça podía ya, a estas alturas de la temporada, mantener su ritmo de pase y desmarque habitual. No marcó y el Madrid sí lo hizo. Fin de la historia. Campeón el Real Madrid después de 18 años y posiblemente la continuidad de Mou asegurada al menos otro año. Vino para ganar títulos y lo consiguió. Y lo hizo arrinconando al Barça durante 45 minutos, cosa que no había conseguido todavía este año.

Pero en la Champions el Barça había aprendido la lección: necesitaría darlo todo para pasar y en cambio, o bien el Madrid se relajó un poco o bien Mou pensó que 45 minutos dan para una Copa pero no para los 180 minutos de una eliminatoria así que el Madrid salió más metido atrás y a por el 0-0, tal como hizo en Liga. Pero todo cambió con la expulsión de Pepe. A partir de ahí el Barça, al que el 0-0 no le parecía tan mal, apretó y con un Messi estelar casi sentenció la eliminatoria, 0-2 y a jugar la vuelta al Camp Nou. En la vuelta el Madrid tenía que ganar y salió con un poco más de convencimiento: 10 minutos de presión a la salida del balón y a intentar marcar rápido. La presión no le salió del todo mal pero lo de marcar rápido... si no chutas no marcas. Y el Madrid sólo chutó una vez entre los tres palos: el gol de Marcelo. Un gol que solo sirvió para empatar un partido que con el 1-0 de Pedro se había puesto demasiado cuesta arriba. El Barça estará en Wembley y el Madrid ha jugado la primera semifinal en 8 años. No es mal bagaje tampoco.

Para mí el Barça, aún jugando muy por debajo de lo que sabemos que es capaz de dar, ha sido superior a un Madrid que, excepto los primeros 45 minutos de la final de Copa, no ha sabido plantarle cara. Eso sí, en el global, una victoria para cada uno, dos empates y una derrota para cada uno. Unos resultados para mí ligeramente engañosos aunque en absoluto injustos.

1 comentario:

Iria dijo...

Completamente de acuerdo. El Madrid no ha cambiado, el Barça quizás sí. Pero no creo que sea tanto físico como anímico: mientras que el Madrid tenía mucho que ganar y poco que perder (de eso se ha encargado Mourinho desde septiembre), el Barça se jugaba todo. Si salía malparado, iba a ser un varapalo tremendo, psicológicamente. Creo que eso ha influido más que un, evidente, bajón.

"Eso sí, en el global, una victoria para cada uno, dos empates y una derrota para cada uno. Unos resultados para mí ligeramente engañosos aunque en absoluto injustos."

Amén.